Tengo que aceptar ponerme ropas que no quiero
Tengo que aceptar cambiarme la mirada
Y aceptar amanecer aún vivo, pobre Prometeo.
Tendré que dejar de escuchar silencios.
Tendré que dejar de oler flores que no existen
Y dejar de anticiparme a hechos que no entiendo.
Tengo que aceptar que me hundo porque peso.
Voy a tener que andar clavándome estacas.
Parece que ya me quedó claro:
Tengo que aprender a amar lo que me mata
Solo para vivir, para vivir solo.
Total, nada.
