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domingo, 19 de julio de 2009

Destierro

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Cada instante tiene su público
y cada letra tiene su silencio.
Los mórbidos encuentros beben de alegría.
Cada rincón tiene su muerto;
cada muerto, su ceniza,
y cada paz, detrás, temblando un niño, una niña.
Suenan las campanas cuando no hay nadie
y viven los monstruos en las floridas praderas.
Nadie está despierto cuando hay que estarlo:
los ojos piensan por su cuenta.
Los adioses se ponen en juego por cuatro duros.
Como no hay patentes, no se fabrican sueños.
Matamos lo muerto para vivir lo vivo,
y así, la venganza es terrible:
todos sufrimos la impotencia del destierro;
pero nadie lo dice. ¿Para qué, una verdad que mata?
Mejor nos lo jugamos al bingo:
A ver si hago línea... Cuatro, diez, cuarenta, ¿a qué juegas?
¿Yo qué sé?
De mí ya sólo piensa la parte que no tengo.
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lunes, 13 de julio de 2009

El puente

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Tengo amigos que me abrazan y consuelan como el pan
Como el pan calentito, sabroso, crujiente y tierno
Que te besa como la amistad:
Bendito sea el pan.

Y entonces ¿por qué este empeño
En ir más allá, saltando por dulzuras y confianzas
Buscando un hueco loco que no voy a encontrar?
¿Qué empujón suicida me trajo hasta este mundo
Para doblarme así la muerte: la de allá dejándome aquí
Buscando aquí la de allá?

Ahora sé que moriré más de dos veces,
Da lo mismo aquí que allá.
Y lo haré tan feliz, y tantas, tantas veces,
Que ni la misma muerte me podrá encontrar.

¿Dónde estará el suelo de un puente?
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Muy especialmente para Hidai,
a ver si se atreve a cruzar él también el puente.