Tráeme algo más que una simple avalancha de recuerdos
Tráeme la comprensión del aullido del lobo
Tráeme algo que sea tan misterioso
Como la mirada de mi perro.
No me traigas más hordas de ángeles
Con millones de alas cada uno.
Tráeme, por una vez, una razón
Que no esté manipulada.
Tráeme un mundo sin príncipes ni princesas
Tráeme un mundo sin mundo
Enséñame, por fin, la esencia de la nada.
Tráeme lo que no sabría pedirte,
Muéstrame por qué las piedras tienen tanta alma
Tráeme lo que ni siquiera me imagino
Tráeme algo puro, aunque no sea nada.
Tráeme lo que sea, lo que sea...
Pero no me engañes más; por mi alma te lo pido.
Ya basta.

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