El cielo empieza
A veinte metros de mi balcón.
Todo está negro.
Las olas se oyen, pero no se ven
Al humo le ha dado por cegarme
La luz se niega
Y yo me empeño.
Y pienso en Judas, en quien pensaba.
Casi todo está negro.
Jesús sufrió tormento, murió y resucitó
Y al pobre Judas aún no lo hemos resucitado.
Y por eso el mar hoy está negro
Como el cielo, con el que lo confundo
Y oigo las olas, pero no las veo.
Será que todos somos Dios
Y que la luz es sólo flor del tiempo.
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