Entre el negro y el blanco
Hay un río de huesos y cenizas,
Un manantial de muertos esperando
Y tiernos dolores, quebrados en sonrisas.
Entre el dedo y su mano
Hay acentos que brotan de palabras:
Hay sonidos más leves que sus ecos
Y hay distancias, como en el olvido.
Hay lo que tiene que haber:
Ese abismo que yo no alcanzo
Y al que tú me invitas.
Y así pasó:
Abriste con tus gestos el nudo del espacio
Me diste un beso de hermano
Y ganaste de golpe la partida.
.
.
