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domingo, 13 de septiembre de 2009

Disculpa del loco

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Me parece que antes tuve manos, pero no estoy seguro.
Y que con ellas recogía cosas que eran mi memoria.

Y también creo que mi piel rozaba el aire
con algún ritmo antiguo, como una respiración, así:
“yo estoy, tú estás; yo estoy, tú estás; yo estoy, tu estás...”
(y me parece que aquello también era memoria).

Y debieron ser memoria aquellas hermosas olas
que han acabado ocultándome lo que más quería.

Hasta la misma palabra “memoria” ya no significa nada
sino que es eso, una palabra. Cuatro sílabas:
“me-mo-ri-a”. ¡Je! ¡Y qué casualidad
que si le pones una rayita encima de la “i”
te salga “me moría”! ¡Una simple rayita
entre la memoria y la muerte! ¡Nada!
¡Y encima puedes leer “memo, ría”!
¡No, hombre, no; que no es para reírse! ¡¿Pero qué?!
¡¿Por qué me ha tenido que tocar a mí
sentir esta angustia por todo lo que veo?!

Si además yo sólo les cuento esto, sólo, para que me disculpen
si algunos días me ven algo ido
y un poco triste.
.
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jueves, 2 de julio de 2009

Para vivir

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No habrá otro momento de suerte
No estará mi perro
No habrá otro ángel, ni más compañeros
No habrá más dinero
No habrá otro invierno, no habrá más sueños
No habrá más agua de mar, ni más espuma
No habrá más olas, ni piel calentita, ni más arena
No habrá más sol, ni habrá más sombra, ni tendré más sueño
No habrá más dolor. No estarán las nubes, ni estará mi perro
No habrá aceitunas, ni música, ni aliento
No habrá otro intento, ningún invento
Me traerá a la cara otra sonrisa. No habrá más tiempo
No habrá más cuentos
No habrá más Dios, ni habrá más muertos
No habrá más hechos
No habrá más hecho que mi muerte
No habrá otra copa
No llevaré más ropa que mi vida
No habrá más luz de amanecida
Por no haber, no habrá ni silencio.
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a Huckleberry Finn en su isla.











foto David Mas.