viernes, 24 de abril de 2009

Pobre Prometeo

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Tengo que aceptar ponerme ropas que no quiero
Tengo que aceptar cambiarme la mirada
Y aceptar amanecer aún vivo, pobre Prometeo.
Tendré que dejar de escuchar silencios.

Tendré que dejar de oler flores que no existen
Y dejar de anticiparme a hechos que no entiendo.
Tengo que aceptar que me hundo porque peso.
Voy a tener que andar clavándome estacas.

Parece que ya me quedó claro:
Tengo que aprender a amar lo que me mata
Solo para vivir, para vivir solo.
Total, nada.

3 comentarios:

elfa dijo...

Un repaso a la vida en estos versos tuyos. Nacer, y nos toca escoger, aprender a vivir con lo que tenemos, y descartar lo que queremos.
Al fin y al cabo somos como el Titán que da nombre a tu poema, envueltos en contradicciones y sacrificándonos por sobrevivir.

Argax dijo...

Exacto elfa, la palabra clave es SOBREVIVIR. Porque yo creo que no podré quitarme jamás de encima esta sensación de estar viviendo según las reglas inflexibles de otros. El inconformismo que nos permite seguir adelante es el mismo que nos hiere innumerables horas cada día.

Mudo, me solidarizo con vos.

Yo soy Joss dijo...

Si algo tenemos en común todos nosotros es nuestro inconformismo, como lo portamos como nuestra maldici´´on y nuestra bandera, qué haríamos sin él? seríamos... no sé, burócratas?