viernes, 22 de mayo de 2009

Canción del moribundo

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Tráeme algo más que una simple avalancha de recuerdos
Tráeme la comprensión del aullido del lobo
Tráeme algo que sea tan misterioso
Como la mirada de mi perro.

No me traigas más hordas de ángeles
Con millones de alas cada uno.
Tráeme, por una vez, una razón
Que no esté manipulada.

Tráeme un mundo sin príncipes ni princesas
Tráeme un mundo sin mundo
Enséñame, por fin, la esencia de la nada.

Tráeme lo que no sabría pedirte,
Muéstrame por qué las piedras tienen tanta alma
Tráeme lo que ni siquiera me imagino
Tráeme algo puro, aunque no sea nada.
Tráeme lo que sea, lo que sea...

Pero no me engañes más; por mi alma te lo pido.
Ya basta.


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3 comentarios:

elfa dijo...

Me gusta pensar que aún quedan razones que no están manipuladas. Me gusta creer que aún podemos tener criterio sin dejarnos arrastrar por la inercia de los estereotipos. Me gusta suponer que aún queda alguien que nos mire a los ojos sin mentirnos.
Y me gusta saber, que aún nos pueden sorprender, como haces tú con tus poemas.
Este me ha encantado.

Un beso.

Arezbra dijo...

Me gustaría que alguien me trajera eso que me falta y que no sé qué es porque entonces sabría que llega de la mano del que tenía que llegar. Precioso
Un saludo y pasaré más por aquí

Yo soy Joss dijo...

yo creo que tú mismo te has traído eso que pides con este poema, de verdad que me quiebra por dentro.