sábado, 16 de abril de 2016

DESTINO: REPIPI

A mí me tocó el destino de ser repipi. La gente se piensa que ser repipi es cosa de algunos niños, y que luego se pasa.

Pues no; a mí me tocó ser repipi, y repipi voy a ser hasta el día en que me muera. Claro, de esto se da uno cuenta a lo mejor madurando, pero es que a mí esa madurez me debe de haber llegado demasiado tarde a efectos prácticos.  Y ya, pues paso.


Es decir, que veo yo que si me pongo en que he sido un repipi siempre, entiendo ahora casi todas las reacciones que he visto de la gente con respecto a mí -unas buenas y otras malas- a lo largo de toda mi vida.

En fin, que lo mismo que decía Juncal ("tiene huevos eso de que te toque un toro toreao"), yo digo: "tiene huevos que te toque el destino de ser un repipi".

martes, 25 de agosto de 2015

CUENTO MU CORTO

Esto era un tipo que, a mitad de escribir un texto explicando cómo quería morir, le pegó un infarto y se quedó tieso en el sitio.

sábado, 15 de agosto de 2015

ESAS CALMAS DE SEPTIEMBRE


La mayor parte de mi vida he tenido que pasarla en Madrid, por lo que sea. En aquellos años, en agosto se quedaba vacía de coches. No sólo de coches circulando, sino también de coches aparcados. Había veces que pasabas por una calle y te parecía desconocida: resulta que tenía árboles, y que era más ancha y mucho más bonita que en invierno. Cuando llegaban los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, el tráfico se iba llenando otra vez, como una marea. Y entonces yo, que ya me había aprendido el truco, decía: '¡Señores, ahí se quedan ustedes!' y me iba al sur con mis dos perros (el Ron y la Zosca) y mi bici, la montaraz.
En la costa, por las mañanas, me bajaba a un barecito que estaba más o menos cerca, me leía 'La Verdad' (por entretenerme nada más) y desayunaba siempre lo mismo, al aire fresco, de manera que había días que el camarero y yo no nos decíamos ni media palabra. Luego cogía los perros y la bici, y nos íbamos orilla adelante.
Nada de playitas: piedras, rocas y mar. Y sólo nosotros. Nos bañábamos donde nos daba la gana, y los perros alguna vez encontraron y se ponían a comerse un pez pudriéndose (menuda peste) e incluso alguna gaviota, también en estado 'de buena esperanza' (más peste todavía). Menos mal que nos bañábamos y les limpiaba, porque no os podéis imaginar cómo olían esos dulces hociquitos suyos tan queridos, después de haberse estado regocijando en la decrepitud ajena.
Yo alguna vez me ponía a bucear un rato; de tubo, claro. La Zosca, a la que le gustaba el agua, se venía conmigo, pero el Ron se quedaba en la orilla con una cara muy seria, como era él. Oye, pues no fallaba: cuando más distraído estaba yo, de pronto una cosa monstruosa me arañaba la espalda y me dejaba una marca roja y me daba un susto de muerte: el Ron había decidido que yo estaba en peligro y que debía salvarme. No hubo ni un sólo día en que me dejara bucear en paz, el muy supermán.
Bueno, pues cuando nos parecía bien nos volvíamos a la casa. Como ellos no miraban la hora, a mí me parecía de mala educación mirarla yo. Yo comía fuera su hora o no (que no sé), y luego sesteaba (ellos no sé lo que harían, pero me imagino que lo mismo; era cosa suya, yo no me metí nunca en sus cosas).
Por la tarde el 'paseo marítimo' se llenaba de gente joven corriendo y gente mayor andando rápido (mi padre le llamaba 'el paseo del colesterol'), y luego por la noche, el paseo gozosamente vacío de nuevo, nos bajábamos el Ron la Zoska y yo a la playa. Yo me tumbaba con mi cubata a mirar para arriba, el Ron hacía un hoyo enorme para meterse dentro, y la Zosca se buscaba una piedra lo más grande posible para metérsela en la boca y enfrentarse con ella, la bocaza abierta de par en par, a las olas, para así luego al subir a la casa llenar el paseo de vómitos de agua de mar, como si es que le hubiera dado un cólico o algo, la muy borrica.
En fin, esto es para que, cuando me muera, que sepa todo el mundo que los mejores momentos de mi vida los pasé en Águilas en septiembre, y que no creo que nadie pueda llegar a ser más feliz de lo que yo lo fui entonces.

viernes, 27 de abril de 2012

EL APELLIDO

Esta mañana un señor, sentado ante un ordenador, me ha preguntado mi primer apellido:

'sánchez guión medina' le digo yo.
'¿Cómo que sánchez guión medina?'
'Pues sí; es que es compuesto: sánchez, luego un guión, y luego medina'
'Pero eso no puede ser'.
'Ah, no sé...'
'Será un separador o alguna otra cosa... vamos a verlo'.

Se ha puesto a teclear y aparece: Sánchez Medina, sin guión:
'¿Ve? Lo que lleva es un espacio...
'Vaya por dios, no acaba uno nunca de conocer a su familia, verdad?' le digo.


Ya se sabe que los programadores siempre tienen razón. Aparte de que en el caso de los apellidos dobles yo además se la doy: serán muy bonitos y biensonantes, pero sobre todo son un coñazo a la hora de apuntarse en los sitios. Aparte de que incitan al absentismo social precisamente por eso: por evitarse dar los datos en todas partes.
Por ejemplo, yo tengo un sobrino que tiene el NOMBRE compuesto y LOS DOS apellidos también. Como es natural, durante unas matriculaciones del bachillerato cayó en una profunda depresión. Después de matar a sus padres por lo del nombre, se metió en la cama y sólo sale para irse al extranjero; porque allí, cuando le preguntan el apellido, puede decir sólo García, e incluso a la policía le parece correcto. Bueno, en realidad, cuando le preguntan el apellido lo que dice es: "¡¡GARCÍA, GARCÍA, GARCÍAAAAA ¿me entiende usted? GARCÍA Y PUNTO, COPÓN BENDITO YA!!"
Claro, es que está un poco mal, el pobre.


miércoles, 3 de agosto de 2011

MI TÍO PACO

MI TÍO PACO

Mi tío Paco tuvo un mal final. Mi tío Paco encontró la manera de fabricar espejos para el alma (para el alma nada menos), y se creyó que por eso le iban a dar el Premio Nobel de Física; y hasta a lo mejor más de un año. Animado por esa idea, propuso a sus vecinos convidarles para una merienda, y de paso que probaran su invento.

Mi tío Paco se creyó que así le iban a admirar todos muchísimo, y que de ahí al más grande de los éxitos apenas había un paso. Pero qué va: cuando los vecinos de mi tío vieron el resultado del invento en ellos mismos, cayeron en un inmediato episodio de histeria colectiva: lo lincharon, lo descuartizaron y lo quemaron; todo eso por indeseable, por cabrón y por maligno.

Cómo será la cosa que hasta en mi misma familia, cuando a cualquier pasajero algo enterado le da por preguntarnos, siempre le contestamos que nunca, nunca hemos tenido tenido un tal tío Paco; pero nunca, vamos.

miércoles, 22 de junio de 2011

FELICIDAD QUE MATA


Salí del trabajo, me puse el casco, arranqué la moto y ¡hala!, pa casita. Iba algo distraído cuando de pronto se me vino: "'ño, he pillado todos los semáforos en verde". Pillé abiertos todos los semáforos; abierto pillé el tembloroso portalón del garage; abierta la puerta del ascensor... Lo entendí. Abriendo la puerta de mi casa, dejé el casco y me tiré por la ventana. Sabía que nunca más volvería a serme todo tan propicio, que nunca podría ser más feliz. Así que me fui.


lunes, 6 de junio de 2011

FANTÁSTICO

Cayendo uno en el aire crujiente de sus propias babas
caíame yo en las vírgolas mágicas
de la gran caldera, y ardíame yo
cosas que en caldero mágico
jalábanle las trágicas cajas rojas
que le henchían.

Y trastornándome yo en los trágicos
trazos de una caja roja
hallé, cual rosada amapola
al aguilucho mágico enroscado
sobre un gran falo, de amor violado.


sábado, 24 de julio de 2010

Cuerpo tal, roto amasado
cuerpo muerto de sed, cuerpo abrasado,
cuerpo innúmero, cuerpo habitado,
cuerpo sede, inmortalmente breve,
cuerpo loco de amor, tan castigado,
cuerpo que brinca y que rebrinca,
que muerde y que remuerde,
cuerpo tronchado, dolor
de la parte inexistente
cuerpo mínimo referente
de un granito de sal, ausente
de servicios mínimos, de amor
rotas las barcas al poniente
te has hundido tan valiente
poniendo resacas al dolor
pues no hagas caso y dale fuerte:
tú y tu cuerpo gente, gente.

jueves, 11 de marzo de 2010

Oro

Oro fuego y alma
una inmensa sonrisa de talón a cuello
el vapor de tu casa dando calor
y al sentirte sin culpa vas oyendo:
yo también soy de oro,
como un agua humeante
como un cuerpo risueño
como quien confía:
yo también soy de oro,
yo también me entrego.

miércoles, 13 de enero de 2010

A taste of honey

Deberás soportar mi embestida

tu caída tan gozosa por mi roce

mi vientre tu vientre, nieve y viento

vuelto yo hacia ti por mi distancia.

Dulzura no habrá, sólo aspereza;

no nos querremos: estaremos siempre

uno mas uno cero: mi alma, tu alma.

Uno mas uno cero: mi vientre cierzo
el tuyo escarcha.

lunes, 11 de enero de 2010

Estoy curado

Quiero morder la última sombra de mi vida
y rozarme en la primera de mi muerte
atrás desamparo, culpa y sangre.
Morder con gusto la manzana oculta
derribar furioso las puertas de bronce
violando el palacio que me espera.
Desalentado arrasar mil siglos de cordura
y afirmar con aullidos que no existo.

Quiero ser yo, yo nada, yo nadie,
vivo o muerto me da igal:
yo soy yo, y a mí me basta.

Estoy curado.

domingo, 3 de enero de 2010

Universos

Todo lo que la imaginación crea
existe en algún sitio.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Suicidio negado

.
Hoy sí, hoy yo, con mucho gusto,
me moría llevando mi memoria.

Hoy están aquí el deseo y la nostalgia
sin estorbarse, mirándose apenas.

Hoy está todo aquí con la dulzura de lo inevitable,
con el suave placer de un fruto maduro.

Hoy, día derrumbado, emisario del miedo,
se me ofrecieron las puertas de salida
y me sentí bien.

Hoy por primera vez noté
que siento amor por todo lo que dejo.


lunes, 9 de noviembre de 2009

Carnicería

.
Pon de tu parte y clávate en las palabras.
Pártete de arriba a abajo con alma blanca, bien afilada,
con alma fina y ancha, de carnicero, como un hacha.
Pártete atravesando todo, huesos y entrañas.
No tengas miedo; deja que el corazón huela a podrido
y las tripas a rosas blancas. Y llámalo mondongo.
Llámalo mondongo a todo: clávate en las palabras.
Ábrete los miembros y mira esa miel roja
que sale, perezosa, como queriendo volverse a casa.
Y cómetela otra vez, y ésta vez con ganas.
Bébete los líquidos de tus misterios y las penas de tu grasa.
Lámete, aráñate con lengua y dientes las roñas de tus pieles
y dales nombre a todas; clávate en tus miserias
que sólo son palabras: llámalas guarras.
Llama espadas a tus costillas y pártelas, que son delgadas.
Dile a tus muslos que son bellos, y córtalos en filetes finos,
y háztelos a la plancha. Y luego les dices, con dulces palabras:
“estáis muy ricos; mucho mejor con patatas”.
Aplástate los pies y haz menudillo
y diles que, como te sostuvieron, les amas.
No olvides esas palabras.
Y aún te quedan ojos, boca, orejas, napias, y los brazos,
y otras partes más delicadas.
Seguro que juntos harán un buen cocido.
Velas poniendo a su tiempo y a fuego lento.
Ten cuidado con las manos, que son azafrán muy fino:
carne con alma.
Y cuando hayas acabado la matanza, y te veas satisfecho,
y sólo quede esa alma tuya mortífera, asesina, delicada y ancha,
pero ya inútil, no tengas miedo:
has ido cortando palabras y clavándote a ellas.
Aprovéchate, y habla.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Disculpa del loco

.

Me parece que antes tuve manos, pero no estoy seguro.
Y que con ellas recogía cosas que eran mi memoria.

Y también creo que mi piel rozaba el aire
con algún ritmo antiguo, como una respiración, así:
“yo estoy, tú estás; yo estoy, tú estás; yo estoy, tu estás...”
(y me parece que aquello también era memoria).

Y debieron ser memoria aquellas hermosas olas
que han acabado ocultándome lo que más quería.

Hasta la misma palabra “memoria” ya no significa nada
sino que es eso, una palabra. Cuatro sílabas:
“me-mo-ri-a”. ¡Je! ¡Y qué casualidad
que si le pones una rayita encima de la “i”
te salga “me moría”! ¡Una simple rayita
entre la memoria y la muerte! ¡Nada!
¡Y encima puedes leer “memo, ría”!
¡No, hombre, no; que no es para reírse! ¡¿Pero qué?!
¡¿Por qué me ha tenido que tocar a mí
sentir esta angustia por todo lo que veo?!

Si además yo sólo les cuento esto, sólo, para que me disculpen
si algunos días me ven algo ido
y un poco triste.
.
.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mi patria

.
.
Mi patria es el alcohol que corre por mis venas
y ocupa fieramente el lugar de la nostalgia.
Mi patria es el caudal que inunda mis entrañas
el corazón anegando, ahogada así la pena.
Mi patria es la embestida, el empujón salvaje
que arrastra hasta sus límites mi propia materia.
Es ese alud gozoso de nubes y volcanes
que alumbra prados y aguas y alcanza los planetas.
¡Mi patria es otro mundo!
Y las mañanas
me lo niegan.
.
.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Resaca

.
Ahora estoy de farra
y mañana voy a estar
roto de la garganta,
del pulmón,
del hígado, del riñón,
del estómago,
del píloro, del yeyuno,
y el ileón.

Pero bien mi corazón,
de melón,
de melón melón, melón, melón
ay, corazón;
qué mal voy del melón (ay, perdón;
perdón, perdón, perdón:
qué bien mi corazón
-que me lo dice
la gloria de mi colchón-).

Salta melón,
y haz que se calle un poco
tanto cabrón.
.
.

jueves, 20 de agosto de 2009

(retratos) Ainhoa

.
Sexo indigno: ni macho ni pescado,
Sexo que otras llevan como maleta.
Sexo libre: vulva y un par de tetas
(sin hablar del culo, que yo no lo hago).

Sexo que tu caletre ha rescatado:
Tus tetas en la mente, no en los pechos.
Tú ves que ser mujer ya no es pecado
Y las das, por placer, para otros dedos.

Tu cuerpo, si por otro es rebrincado,
Alcanza su sentido; así es sincero:
Eres hembra con lo mejor del macho.

No dejes que te rindan los eneros
Ni dejes en mentira a este poeta:
Felicidad, será estar a tu lado.

.

martes, 18 de agosto de 2009

Nos han engañado

.
Nos han engañado: el tiempo no existe,
Sólo existen el viento, las rocas
el mar y la cresta de sus olas.
Sólo para nosotros existe el tiempo.
Sólo para nosotros viven las horas.
Sólo aquí, como aires firmes,
braman las rocas.
Sólo aquí, como penumbras sordas
a solas.
Solos estamos. Solos aquí, solos importantes
Solos sin árboles, sin verdes horas
solos sin fin, solos sin cosas
solos sin madre que nos parió, solos
y solas, sordos y sordas.
Solos estamos, creemos, como rocas
y solos creemos que andamos,
y lo que creemos creamos
y nos creemos que a solas
fabricamos las horas
como olas que hicieran soledades.
Tontos y tontas, tontos somos
si sólo creemos las cosas.
Tontos que no se paran, tontos que no escuchan
los lirios, la hierba, sus broncas;
el aire que mueven las alondras;
el movimiento del mar, el vaho de las tierras
y el suspiro que no oímos de las hojas
de los áboles mudos; el viento
expresivo de las sombras
de las noches solas.
Los huecos de las oquedades,
los vacíos de las selvas
y los puentes sin firmeza de las frondas.
El aire elocuente que no silba
sin las quietudes mudas de las rocas.
La quinta sinfonía de las ansias
de las almas que anhelan
su Dios a solas.
El bramido de los infelices que no se notan.
No podemos ser sordos
a los gritos de los animales
que nos llaman piafando, inocentes,
heridos de nuestras normas.
Solos vamos a estar si nos creemos a solas.
Todo nuestro ser aspira a aspirar la sombra.
Nadie quiere estar solo,
solo en el mundo inmenso.
Y las horas hacen nuestras soledades
del mar de olas y olas
y en la creencia verdeamos
y soleamos
con el sol de todos
horas y horas, como si fuera nuestro
y cantamos
por soleares
y a solas.
.

jueves, 13 de agosto de 2009

A Víctor, santo laico y exiliado

.
¿Cómo estamos?
No nos vemos
No nos queremos
No nos tocamos
(Es que no estamos)
Ni nos queremos
Ni nos miramos
¿Es que no estamos?
¿Qué es lo que somos?
Ni lo que vemos
Ni en lo que ardemos:
Es lo que damos
¿Qué es lo que somos
cuando nos damos?
Lo que amamos
¿Y cuánto somos?
Cuanto amamos
¿Y cuánto amamos?
Cuanto damos
Y así nos damos, con las manos,
Y así, tocando, amamos y nos damos,
Y así es como estamos.
.