jueves, 11 de marzo de 2010
Oro
una inmensa sonrisa de talón a cuello
el vapor de tu casa dando calor
y al sentirte sin culpa vas oyendo:
yo también soy de oro,
como un agua humeante
como un cuerpo risueño
como quien confía:
yo también soy de oro,
yo también me entrego.
miércoles, 13 de enero de 2010
A taste of honey
tu caída tan gozosa por mi roce
mi vientre tu vientre, nieve y viento
vuelto yo hacia ti por mi distancia.
Dulzura no habrá, sólo aspereza;
no nos querremos: estaremos siempre
uno mas uno cero: mi alma, tu alma.
Uno mas uno cero: mi vientre cierzo
el tuyo escarcha.
lunes, 11 de enero de 2010
Estoy curado
y rozarme en la primera de mi muerte
atrás desamparo, culpa y sangre.
Morder con gusto la manzana oculta
derribar furioso las puertas de bronce
violando el palacio que me espera.
Desalentado arrasar mil siglos de cordura
y afirmar con aullidos que no existo.
Quiero ser yo, yo nada, yo nadie,
vivo o muerto me da igal:
yo soy yo, y a mí me basta.
Estoy curado.
domingo, 3 de enero de 2010
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Suicidio negado
Hoy sí, hoy yo, con mucho gusto,
me moría llevando mi memoria.
Hoy están aquí el deseo y la nostalgia
sin estorbarse, mirándose apenas.
Hoy está todo aquí con la dulzura de lo inevitable,
con el suave placer de un fruto maduro.
Hoy, día derrumbado, emisario del miedo,
se me ofrecieron las puertas de salida
y me sentí bien.
Hoy por primera vez noté
que siento amor por todo lo que dejo.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Carnicería
Pon de tu parte y clávate en las palabras.
Pártete de arriba a abajo con alma blanca, bien afilada,
con alma fina y ancha, de carnicero, como un hacha.
Pártete atravesando todo, huesos y entrañas.
No tengas miedo; deja que el corazón huela a podrido
y las tripas a rosas blancas. Y llámalo mondongo.
Llámalo mondongo a todo: clávate en las palabras.
Ábrete los miembros y mira esa miel roja
que sale, perezosa, como queriendo volverse a casa.
Y cómetela otra vez, y ésta vez con ganas.
Bébete los líquidos de tus misterios y las penas de tu grasa.
Lámete, aráñate con lengua y dientes las roñas de tus pieles
y dales nombre a todas; clávate en tus miserias
que sólo son palabras: llámalas guarras.
Llama espadas a tus costillas y pártelas, que son delgadas.
Dile a tus muslos que son bellos, y córtalos en filetes finos,
y háztelos a la plancha. Y luego les dices, con dulces palabras:
“estáis muy ricos; mucho mejor con patatas”.
Aplástate los pies y haz menudillo
y diles que, como te sostuvieron, les amas.
No olvides esas palabras.
Y aún te quedan ojos, boca, orejas, napias, y los brazos,
y otras partes más delicadas.
Seguro que juntos harán un buen cocido.
Velas poniendo a su tiempo y a fuego lento.
Ten cuidado con las manos, que son azafrán muy fino:
carne con alma.
Y cuando hayas acabado la matanza, y te veas satisfecho,
y sólo quede esa alma tuya mortífera, asesina, delicada y ancha,
pero ya inútil, no tengas miedo:
has ido cortando palabras y clavándote a ellas.
Aprovéchate, y habla.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Disculpa del loco
Me parece que antes tuve manos, pero no estoy seguro.
Y que con ellas recogía cosas que eran mi memoria.
Y también creo que mi piel rozaba el aire
con algún ritmo antiguo, como una respiración, así:
“yo estoy, tú estás; yo estoy, tú estás; yo estoy, tu estás...”
(y me parece que aquello también era memoria).
Y debieron ser memoria aquellas hermosas olas
que han acabado ocultándome lo que más quería.
Hasta la misma palabra “memoria” ya no significa nada
sino que es eso, una palabra. Cuatro sílabas:
“me-mo-ri-a”. ¡Je! ¡Y qué casualidad
que si le pones una rayita encima de la “i”
te salga “me moría”! ¡Una simple rayita
entre la memoria y la muerte! ¡Nada!
¡Y encima puedes leer “memo, ría”!
¡No, hombre, no; que no es para reírse! ¡¿Pero qué?!
¡¿Por qué me ha tenido que tocar a mí
sentir esta angustia por todo lo que veo?!
Si además yo sólo les cuento esto, sólo, para que me disculpen
si algunos días me ven algo ido
y un poco triste.
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sábado, 5 de septiembre de 2009
Mi patria
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Mi patria es el alcohol que corre por mis venas
y ocupa fieramente el lugar de la nostalgia.
Mi patria es el caudal que inunda mis entrañas
el corazón anegando, ahogada así la pena.
Mi patria es la embestida, el empujón salvaje
que arrastra hasta sus límites mi propia materia.
Es ese alud gozoso de nubes y volcanes
que alumbra prados y aguas y alcanza los planetas.
¡Mi patria es otro mundo!
Y las mañanas
me lo niegan.
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jueves, 3 de septiembre de 2009
Resaca
Ahora estoy de farra
y mañana voy a estar
roto de la garganta,
del pulmón,
del hígado, del riñón,
del estómago,
del píloro, del yeyuno,
y el ileón.
Pero bien mi corazón,
de melón,
de melón melón, melón, melón
ay, corazón;
qué mal voy del melón (ay, perdón;
perdón, perdón, perdón:
qué bien mi corazón
-que me lo dice
la gloria de mi colchón-).
Salta melón,
y haz que se calle un poco
tanto cabrón.
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jueves, 20 de agosto de 2009
(retratos) Ainhoa
Sexo indigno: ni macho ni pescado,
Sexo que otras llevan como maleta.
Sexo libre: vulva y un par de tetas
(sin hablar del culo, que yo no lo hago).
Sexo que tu caletre ha rescatado:
Tus tetas en la mente, no en los pechos.
Tú ves que ser mujer ya no es pecado
Y las das, por placer, para otros dedos.
Tu cuerpo, si por otro es rebrincado,
Alcanza su sentido; así es sincero:
Eres hembra con lo mejor del macho.
No dejes que te rindan los eneros
Ni dejes en mentira a este poeta:
Felicidad, será estar a tu lado.
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martes, 18 de agosto de 2009
Nos han engañado
Nos han engañado: el tiempo no existe,
Sólo existen el viento, las rocas
el mar y la cresta de sus olas.
Sólo para nosotros existe el tiempo.
Sólo para nosotros viven las horas.
Sólo aquí, como aires firmes,
braman las rocas.
Sólo aquí, como penumbras sordas
a solas.
Solos estamos. Solos aquí, solos importantes
Solos sin árboles, sin verdes horas
solos sin fin, solos sin cosas
solos sin madre que nos parió, solos
y solas, sordos y sordas.
Solos estamos, creemos, como rocas
y solos creemos que andamos,
y lo que creemos creamos
y nos creemos que a solas
fabricamos las horas
como olas que hicieran soledades.
Tontos y tontas, tontos somos
si sólo creemos las cosas.
Tontos que no se paran, tontos que no escuchan
los lirios, la hierba, sus broncas;
el aire que mueven las alondras;
el movimiento del mar, el vaho de las tierras
y el suspiro que no oímos de las hojas
de los áboles mudos; el viento
expresivo de las sombras
de las noches solas.
Los huecos de las oquedades,
los vacíos de las selvas
y los puentes sin firmeza de las frondas.
El aire elocuente que no silba
sin las quietudes mudas de las rocas.
La quinta sinfonía de las ansias
de las almas que anhelan
su Dios a solas.
El bramido de los infelices que no se notan.
No podemos ser sordos
a los gritos de los animales
que nos llaman piafando, inocentes,
heridos de nuestras normas.
Solos vamos a estar si nos creemos a solas.
Todo nuestro ser aspira a aspirar la sombra.
Nadie quiere estar solo,
solo en el mundo inmenso.
Y las horas hacen nuestras soledades
del mar de olas y olas
y en la creencia verdeamos
y soleamos
con el sol de todos
horas y horas, como si fuera nuestro
y cantamos
por soleares
y a solas.
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jueves, 13 de agosto de 2009
A Víctor, santo laico y exiliado
¿Cómo estamos?
No nos vemos
No nos queremos
No nos tocamos
(Es que no estamos)
Ni nos queremos
Ni nos miramos
¿Es que no estamos?
¿Qué es lo que somos?
Ni lo que vemos
Ni en lo que ardemos:
Es lo que damos
¿Qué es lo que somos
cuando nos damos?
Lo que amamos
¿Y cuánto somos?
Cuanto amamos
¿Y cuánto amamos?
Cuanto damos
Y así nos damos, con las manos,
Y así, tocando, amamos y nos damos,
Y así es como estamos.
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martes, 11 de agosto de 2009
En la peluquería
Quiero y queréis que se escriba con flores
El asco que se pudre entrando (entrante) por mis ojos
Y saliendo como mierda (come mierda) por mi boca.
Cosa que al fin sale, dios sabrá por qué,
Como un aliento cualquiera. Podrido, pero cualquiera.
Quiero y habéis querido
Que aquí no reine más que la miseria.
Pero no por compasión ni compromiso, qué va,
Sólo por falta de entrega: total, por uno ¿qué más da?
“¿Entregarte, comprometerte, decir lo que piensas?
¡No hombre no, no sea que por esforzarte
Toquen tus zapatos la mierda!
Lo mejor es que, entre nosotros, digamos:
“Pobrecito/a ¿cómo habrá perdido tanto la cabeza?”
Pero claro, la pregunta es retórica:
Saberlo no me interesa, que si me entero igual no llego a viejo
Y las cifras de mis análisis dejan de ser buenas
Que cualquier cosa te da estrés ¡uy!
Y el azúcar se te dispara que no veas.
Que no, que no. Mejor voy a ser respetuoso:
Yo, comprensivo, le respeto, porque todo el mundo sabe
Que tiene derecho a pensar como quiera,
A decir lo que quiera, aunque, pobre,
Lo tengamos por loco ¡Qué cosas, pobre,
Tan desagradables piensa!
Él solito se aleja de nosotros
Sin darse cuenta. Pobrecito.
¡Qué cosa tan rara que él no sienta
Este calorcito que te llega, tan rico
Desde el secador a la cabeza!”

lunes, 10 de agosto de 2009
A quienes me arreglaron la clavícula izquierda
Allí, como en los sueños
hay pinchazos que no inquietan
órdenes que no humillan
filos de aspereza que acarician
y heridas anchas que no matan.
Allí, como en el sueño
cuando te duermes te reparan
(buen oficio, mecánico de cuerpos,
si se hace con el alma).
Allí, como en los sueños
por fin la realidad cambia
y te curas
(porque te curan).
Por eso
como a los sueños
a vosotros:
muchas gracias.
martes, 4 de agosto de 2009
A una vieja dama perra
Hay mucha dureza en tu garganta
y tienes dedos resecos y molidos.
Eres von Asenbach en la peluquería.
Tu risa se monta en las escobas.
Te habrás muerto algún día
y ni los gusanos querrán acercarse:
serás la santa incorrupta más puta del mundo.
Ni entrañas tendrás:
las habrás vomitado enteras.
Tus cenizas flotarán dentro de la urna:
sus paredes se negarán a que las toques.
El asco se inventó para nombrarte.
Eres el Big Bang de los virus más feroces.
Asmodeo a tu lado, un principiante.
Lo único que me duele es el rotundo odio
que has hecho nacer en mi
pero estoy tranquilo:
yo me purgaré y seguiré adelante.
Tú seguirás en ese pozo de mierda en el que vives
creyéndolo un trono de finura.
Llamarte perra fue halagarte.
domingo, 2 de agosto de 2009
Canto
El alma no existe; nadie la ha visto.
Lo que existe es este cuerpo nuestro
que aganta tanto sufrimiento
como si llevara un alma dentro que lo sostuviera.
Pero el alma no existe; nadie la ha visto.
Lo que se ve es el llanto.
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viernes, 31 de julio de 2009
Me ha entrado un frío...
Me ha entrado un frío inmenso.
Entró por las rendijas, por los arrabales,
por una puerta abierta; no sé.
Entró como por naturaleza
y plantó sus reales encima mío.
Y me avisó: soy el definitivo;
y me hizo carantoñas, como pasando
por ser más leve.
Como nunca se sabe, yo le dije:
'eso ya lo veremos',
y me congeló con una risa absurda.
Y desde entonces aquí estoy yo
jueves, 30 de julio de 2009
Una noche cualquiera
Un pez que se hunde en el silencio de sus simas
Un gorrión que cierra sus ojillos
Un lagarto que mueve lentamente la cola
Una anguila que alza expectante su pico
Una araña que estudia el movimiento
Una hoja de pino que cae como si nada
Una roca de granito, aparentemente inmóvil, enfriándose
Un soplo inaudible de viento.
Siete loros que vuelan buscando a otros siete
Julio Bustamante palpando una canción
Algún pardillo tordo que cruza la calle
Y una nube que lo mira.
Miles de hojas de hierba chupando la humedad
La tierra misma, pensativa, buscando descanso
Olas y más olas que no saben que existen
Montones de sonidos que nacen, se reproducen y mueren, casi en el mismo instante
Moscas y mosquitos a millones
Y las ruinas, que sienten sus muñones y callan.
Un buen montón de geranios mirando al rocío cara a cara
Ventanas de madera incómodas en sus marcos y crujiendo
Billones de astros que creen que nada tienen que ver con esto
Y los vahos, huyendo de tantas bocas.
Tres o cuatro gatos a su rollo
(los coches impasibles, claro).
Y las hogueras que haya, inteligentísimas, abrasándose siempre.
Salamandras curiosas por las paredes y los techos
Movimientos profundos del mar y de la tierra
Roces imperceptibles arriba y abajo
Algunos seres de once dimensiones alucinando
Y su sombra: hombres que se lanzan a soñar.
Otro gorrión, ahora mismo, que cierra sus ojillos
Y la Atlántida, muy quieta
donde nadie sabe que existe.
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martes, 28 de julio de 2009
Estiércol
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Ahora que ya estáis tan bien plantados en vuestro nuevo mundo
Después de haber mentido tanto fingiendo incertidumbres,
Dejadme ir, dejad que me marche en paz,
Y no me juzguéis según vuestras costumbres
Que al fin son, como decíais vosotros mismos
De las de vuestros padres, vacías costumbres.
No me juzguéis vosotros, antiguos compañeros,
Que en podredumbres compañía no necesito:
Con las mías tengo bastante. No quiero cambiarlas
Por vuestras cálidas, acomodadas,
Autocomplacientes, rancias, leves, enajenadas
Y madurísimas certidumbres.
La sequedad del desierto, para mí,
Es mejor y más clara. Allí no hay mentiras:
Allí, o hay vida, o no hay nada.
Allí hasta los muertos
Mantienen la forma humana.
Sólo recordad que la única fertilidad voluntaria
No es, según el alma de las plantas, la apolínea madurez,
Sino el abandono:
La asquerosa entrega, la muerte, la sincera podredumbre,
Y soportar, no ya ser nada, ser peor que nada:
Estiércol, puro estiércol
Azul estiércol
Piedra podrida
Pura repugnancia
Esencia sin sustancia
Larva moribunda:
Mierda que habla.
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lunes, 27 de julio de 2009
Don Luis: le quiero mucho a usted, si no le sirve de molestia.
Luis Cernuda:
Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.
Pero el hombre se agita en todas direcciones,
sueña con libertades, compite con el viento,
hasta que un día la quemadura se borra,
volviendo a ser piedra en el camino de nadie.
Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o a una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones, o nubes
no valen un amor que se entrega.


